I used to be darker.


I used to be darker es un drama que no tiende a caer en grandes conflictos ni en los típicos clichés que muchas grandes obras dramáticas nos tienen acostumbrados. Tampoco es un film para derrochar lagrimas pero sin embargo algo muy interno nos sacude la gran interpretación de Deragh Campbell. 
Por un lado tenemos el dilema personal de Taryn (Deragh Campbell) una joven de 19 años que en los primeros minutos vemos como se realiza una prueba de embarazo, lo que luego concluye en el resultado positivo de este, aterrada decide huir y refugiarse en la casa de sus tíos, quienes nos deleitan con la reciente culminación de su matrimonio y el fin de la convivencia entre ambos, por un lado Kim (Kim Taylor) la madre de la familia seleccionando sus cosas para llevárselas consigo en innumerables cajas, y por otro lado Bill (Ned Oldham) ese que decide atrincherarse a los recuerdos de un pasado no tan lejano, ese que ve como su casa se va desmantelando con el transcurso del metraje y sobretodo el que saborea la soledad como nadie tras la partida de Kim. Mientras tanto Abby (Hannah Gross) la única hija del matrimonio, una adolescente inquieta, desenvuelta y al mismo tiempo independiente en demasía, deambula entre los dos mundos que construyen sus padres, cada uno en solitario, y a veces ni siquiera se la ve en ninguno de ellos, como cuando decide emprender un viaje relámpago a Nueva York, ciudad a la que viaja para realizar una audición, (escenas no implícitas).
Un punto fuerte de esta película es el vinculo que forjan Abby y Taryn, vale mencionar que son primas, ambas jóvenes tienen una entrañable relación que fluctúa entre la amistad y la hermandad, quienes desde su reencuentro conviven y comparten un verano, emprendiendo un viaje emocional; una de ellas intentando definir en donde y con quien vivir: si en el hogar bohemio de su madre donde reina el caos o la casa de ese padre, por momentos invadido de melancolía donde todo parece más calmo. Mientras que la otra escapa de una realidad que le pesa, refugiándose en esos seres que no son más que una postal de la disfuncionalidad familiar, pero que sin embargo le brindan apoyo moral, (valga la redundancia) a una más que desmoralizada Deragh Campbell.
En lo personal el personaje de Taryn por momentos me remitió al de Julia Garner en Electrick Children, no solo por el increíble parecido físico entre ambas, sino también por la fragilidad que irradia la protagonista, por esa necesidad de ser contenida, escuchada y comprendida, por escapar de su casa sin avisar o mejor dicho mintiendo sobre el lugar al que se dirige, por ese embarazo de primeras semanas que ni se percibe, y por su entera necesidad de omitirlo pero al mismo tiempo compartirlo con esa familia que la adopta desde el principio, sin demasiados cuestionamientos.