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About Big Little Lies.


Recuerdo cuando leí por primera vez sobre Big Little Lies, tengo que admitir que la persona que escribió la nota me la vendió tan bien que no pude resistirme a comprarla. Eso, o el hecho de que alguien habia decidido juntar en un mismo elenco a Reese Witherspoon, Zoe Kravitz y a Nicole Kidman. La idea de verla se volvió radicalmente sensata cuando supe que el abanico de temas a tratar era incluso más jugoso que el de cualquier otra serie. Bien sabemos que es difícil juntar a semejantes bestias actorales para hacerlas participes de un drama donde los abusos, la manipulación y el poder son exhibidos sin ningún tipo de tapujos. Sin embargo el nombre de la serie nos hace saber de antemano que algo de mentira vamos a encontrar, por no decir bastante. Big Little Lies es una suerte de drama con sabor a revancha, las protagonistas son tres amigas cuyas vidas son atravesadas por un mismo objetivo; ir en busca de hacer lo que sea por reivindicar sus insatisfacciones, aun cuando una vida idílica en la ciudad californiana de Monterrey demuestre lo contrario. Parajes de ensueño que nada tienen que envidiarle a algún pueblo irlandés, mansiones con vista al mar, mujeres que muestran poderío en su forma de vestir, y hombres que si bien nunca se sabe con certeza a que se dedican, demuestran cierto éxito en lo que hacen. Esa será la función del primer capitulo; Situarnos en contexto mientras vemos, a todas las mujeres que componen la trama, tan despreocupadas como ociosas, tan plagadas de éxito como de envidias, y tan radiantes como incompletas. Si pensaban que Big Little Lies es una serie pura y exclusivamente femenina, están dando en la tecla. El trabajo de David E. Kelley nos devuelve una fabula moderna sobre mujeres que callan más de lo que dicen en un mundo gobernado por el clasismo, y como estas a su vez compiten entre si por ver quien tiene mayor control tanto de sobre sus vidas como de quienes las rodean. Tal es el caso de Celeste (Nicole Kidman), ex abogada y madre a tiempo completo, que se debate entre un matrimonio colmado de ostigaciones y la imposibilidad de retornar a su carrera debido a un presente que parece dejarla anestesiada. Por otro lado vemos a Jane (Shailene Woodley), una madre joven que huye de un pasado turbulento trazado por abusos y excesos, del cual solo le queda el imborrable recuerdo y un hijo de apenas seis años, producto de esa historia. Como tercera protagonista, tenemos a Madeline (Reese Witherspoon), quien con simpatía intenta acaparar todos los frentes; desde un matrimonio estancado por la falta de pasión hasta una ex pareja que reaparece para demostrarle lo feliz que es junto a otra mujer (Zoe Kravitz), mientras presencia como sus hijas van creciendo y en ese ínterin, quizás inconscientemente, deciden dejarla un poco sola.
Palabras más, palabras menos la frutilla del postre siempre es el guion, o algún suceso que pone patas para arriba toda la trama, pero en este relato el podio esta ocupado por las actuaciones de Kidman y Skarsgard, que con un talento inigualable abordan un tema tan actual como es la violencia de genero.
Me gustaria decir que Big Little Lies es una de las mayores sorpresas del año, pero el 2017 recién arranca, y su reparto, lleno de talentos excepcionales, harían que fuera obvia con un producto que en materia de ficción nos da minuto a minuto lo que entramos a buscar. 
¿Lo mejor? Un soundtrack inmejorable que fluctúa entre el soul de Janis Jopplin y bandas como la aun vigente The B-52. La dirección de arte que bien podría dejar boquiabierto a cualquier fanático del cine de Nolan, y un diseño de vestuario que le hace un guiño a décadas anteriores.